Por qué ¿Quién es la máscara? triunfó en el mundo y fracasa en Argentina

Por qué ¿Quién es la máscara? triunfó en el mundo y fracasa en Argentina

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El formato original de Corea del Sur fue un furor en todos los países en los que se emitió. Diez razones por las cuales es un fracaso en Argentina.

“¿Quién es la máscara?” se estrenó en Argentina por la pantalla de Telefe con la conducción de Natalia Oreiro. El formato original se llamó “King of Mask Singer” y se emitió por primera vez en Corea del Sur el 18 de febrero de 2015 por la MBC.

“¿Quién es la máscara?”: el origen

El formato del programa en Corea del Sur consistía en una competición de canto entre dos concursantes famosos, que utilizaban máscaras y trajes para ocultar su identidad.

Había tres rondas de eliminación: en primer lugar, los concursantes cantaban la misma canción, mientras que en la segunda y tercera ronda cada uno cantaba una canción en solitario.

Los ganadores eran seleccionados por la audiencia y por el panel de celebridades.

Solo era revelada la identidad del famoso cuando era eliminado y era el momento más importante del programa.

“King of Mask Singer” tuvo 347 episodios hasta el 2018 en la televisión surcoreana. Entre los famosos que participaron, se destacaron Jungkook de BTS, Rosé de Blackpink, Chen de EXO, Kyuhiun de Super Junior y Wendy de Red Velvet, entre otros cantantes.

Todas las bandas son conocidas a nivel mundial por los amantes del k-pop y cada episodio colecta millones de visitas en YouTube.

“¿Quién es la máscara?” en otros países

Tras el éxito rotundo en Corea del Sur, “King of Mask Singer” llegó a 21 países, en varios de los cuales fue furor. En la mayoría, “¿Quién es la máscara?” obtuvo un gran éxito de audiencia y llegó a tener más de una temporada y programas especiales.

En varios países el nombre del programa se modificó, siendo en su mayoría “The mask singer” – El cantante de máscara – o también se usó “El cantante enmascarado”.

El programa surcoreano llegó a Estados Unidos y a varios países de Europa, Asia, Oceanía y África.

Además de Argentina, en Latinoamérica se emitió en México, Perú, Chile y Uruguay.

Por qué «¿Quién es la máscara?» fracasa en Argentina

Según el resumen de una cuenta de Twitter dedicada a analizar los sucesos de la televisión de Uruguay (@Teleuruguaya), la adaptación argentina en Telefe “está repleta de errores conceptuales sobre el formato” en comparación a la original de Corea del Sur y la que pudo verse en el país vecino. En ese sentido, mencionan en otras palabras que:

1) Se parece más a un karaoke de gente disfrazada que un concurso de adivinanzas.

2) Las pistas deben dar datos personales, aunque en “¿Quién es la máscara? Argentina” no se dan

3) Las canciones no para cantar encima de los famosos, sino para escuchar sus voces reales.

4) No se explicó el formato

5) No se genera ninguna intriga sobre quién es la persona detrás de la máscara ni se difunde que el famoso llega al estudio de televisión con la cara tapada y una camioneta especial.

6) Los famosos debajo de las máscaras deben ser conocidos “por todo el mundo”. Así no sean súperestrellas. Es importante que cuando se desenmascaren sorprendan por estar ahí y el público no se pregunte “¿quiénes son?”.

7) La estrella del programa y quien debe acaparar la atención es el famoso a desenmascarar, no lo son ni la conductora – Natalia Oreiro – ni los “investigadores”.

8) No se conoce cuál es la meta del juego y los televidentes admiten que les cuesta mirar el programa porque «nadie gana nada». Según el análisis “Por un lado, gana el famoso cuya identidad es la última en ser descubierta (en el último programa). Por otro lado, gana el investigador que a lo largo de todo el concurso adivinó la mayor cantidad de identidades de los enmascarados (tienen 1 punto por cada famoso acertado)”.

9) Las calidad y formato de las máscaras.

10) Destruyeron la característica del formato: “A diferencia de las otras versiones donde solo algún personaje tiene nombre especial, en Argentina les inventaron nombres tontos a todos. La idea es «humanizar» animales u objetos y que mantengan los nombres por los que los conocemos”.